
Aun eres la persona que siempre pienso, aunque tú lo creas reconozco la estupidez de no saber sacar mis sentimientos más profundos para ti. Tuve entre mis manos la magia de un querer que admitía y aceptaba los errores más fáltales del ser humano. Aún encuentro entre mis razones la necesidad de mis sentimientos, y aún no acabo de entender porque la razón de tomar mis decisiones sin incluirte en mi destino presente.
Quiero devolverte tu corazón como me lo pediste, quiero devolverlo sin ningún rasguño, quiero darle un motivo para que sea como antes, tan fuerte y sin lesiones, pero no puedo y no quisiera ser el culpable de esta causa.
Cuando mires las estrellas y la pena empiece asfixiarte, para un momento y encuentra a la estrella más lejana, mírala como casi se pierde en el firmamento, como si estuviera muriendo y cuando la veas sabrás que su titilar no se desvanece aún. Y no es porque se esté muriendo solo es que ella se encuentra un poco más lejos. Así mi niña debes comprender que tu corazón no es que está muriendo sino que se encuentra un poco lejos, pero aún no se desvanece su dulce palpitar.
Te extraño y no sabes cuánto, me critico cada mañana mis decisiones, y cuando la tarde se pone más solitaria, el frío agudiza su penetrante y doloroso dolor en los huesos.


Trabajo donde todos los días el aire es aun limpio y donde el frio es más agradable que en otras partes, trabajo en la otra cara de la ciudad donde hasta la virgen da la espalda. Trabajo donde la gente es inocente y otros que se creen más vivos que otros.
Donde cada vez me hace entender el por qué un país se moviliza en este vaivén, donde encuentro sonrisas y agradecimientos por mi trabajo, e incluso los reclamos de justicia camuflados en pequeñas idioteces.
Cada vez más conozco la realidad humana y cada vez me siento con ganas de hacer algo, sin embargo todas mis ideas liberales, neo políticas e inclusos revolucionarias se detienen cuando analizo en si la felicidad de cualquier persona.
Mientras menos conocimientos menos preocupaciones, en un azar indeterminado continuar en la lucha de cada día, y que en esos días de pesadas jornadas de desilusiones e incluso humillaciones, encontrar la risa de alguna manera tan ingenua y suspicaz.
Trabajo donde me puso el de arriba de una forma casi inexplicable, donde cada día la gente me demuestra sed de justicia, y cariño por la poca entrega que puedo ofrecerles, donde un grito de lucha sería necesaria si quisieran perder toda su esencia.
Trabajo en el sur de la ciudad de Quito donde la comida viene con más sazón, donde la gente tiene más corazón, donde el tráfico es más fluido y donde estoy dejando mi corazón.

Me siento muy triste y casi ya ni siento el corazón latir, es muy difícil escuchar la verdad y mucho más difícil de la persona que esperas una respuesta que sabes que no vendrá.
Puedo diseñar un mundo perfecto, y hacer que las estrellas escriban en las noches mis mensajes, puedo dejar de sentir y volver a respirar después de un dolor casi fulminante y volver a sonreír cuando la tarde me espera con su soledad sentada en el mismo lugar.
Quiero componer una vida y tocarla como melodía y en lo profundo del mar hacer un concierto de alegría para que los corales y las sirenas vengan a adornar su cara, y que serán los pequeños toques para su sonrisa tan esperada.
No alcanzo con mis manos a sostener esta pena tan grande, mis piernas flaquean por minutos pero guardo en mí aquella fuerza que algún día cultive con mi frialdad eterna, además guardo con mucho detenimiento cada de estos hechos que se convierten en recuerdos y que después de pasar el tiempo se convierte en simples sentimientos.
Esta noche dormiré mis acostumbradas horas de sueño, quizá sean tan cortas para no lograr soñar y así encontrarla, porque me temo que no quisiera despertarme nunca para así poder tenerla, ya que despierto recuerdo que no está acompañándome en este sendero de vida.
Quiero que sepas mis razones, y mientras vayas leyendo tus lagrimas se irán secando con el pasar del viento, y quizá de algún papel mal trecho que encuentres para secarlas.

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